LOS PILARES DE LA EDUCACIÓN


POR
JUAN-LUIS RÍOS MITCHELL


Zaragoza, Abril 1966

Juan-Luis Ríos Mitchell es licenciado en filosofía y profesor  en el colegio Santa María del Pilar, de Zaragoza.
Interesado desde hace muchos años por la orientación psicopedagógica de la enseñanza y master de orientación en psicología humanista es también  coordinador del departamento de orientación del centro.

Tras largos años de experiencia pedagógica y de dedicación a la formación de formadores, padres y profesores, y con su visión integradora tanto de la psicología como de la enseñanza, pretende aquí presentar unas ideas que puedan servir de guía para la reflexión posterior a la vez que para la práctica, todo ello en aras de la siempre mejorable función educadora.


ÍNDICE

Introducción

LA EDUCACIÓN DE LOS VALORES 
LA ORIENTACIÓN ESCOLAR 
ORIENTACIÓN PARA LA ELECCIÓN DE OPTATIVAS
EL TRABAJO INTELECTUAL

Bibliografía

INTRODUCCIÓN 

"Ten la mirada fija en la vía de la cumbre, pero no olvides mirar a tus pies. El último paso depende del primero. No creas haber llegado porque veas la cima. Presta atención a tus pies, asegura el próximo paso, pero que no te distraiga del objetivo más alto. El primer paso depende del último."
(La montaña y el hombre. Georges Sonnier. Ed. Martínez Roca. Barcelona 1977)

Cuando se trata de teorías pedagógicas bienintencionadas, si decimos que no existe la teoría absoluta, la verdad educativa total, será justo decir que tampoco existe el error absoluto.
Si, alentados por el nuevo espíritu educativo oficial hablamos de constructivismo y de enseñar a aprender, de contenidos, de procedimientos, de valores y de tantas otras cosas, tendremos que recordar, mirando a nuestros pies, que el "librillo" del maestro honrado, resueltamente dedicado a su labor,  comprensivo y competente, resulta también muy eficaz. Ante tan elevados objetivos, aunque la utopía sea alcanzable, bueno será comenzar por el principio, es decir, confiar en los educadores de verdad y prestarles el apoyo necesario para, entre todos, llegar a la cima esperada.
Estas líneas  son una prospectiva de futuro, un alzar la voz para que la educación hoy no sea refugio de ineptos y aprovechados y recobre su dignidad.
La dignidad que una parte de la sociedad actual, ciega con la dudosa idea del progreso tecnológico y económico a ultranza, como únicas parcelas de progreso,  parece negarle.  Y es que, bajo esta perspectiva,  la educación, que no genera riqueza inmediata, es postergada en beneficio de otras empresas más  productivas.
Pero si pensamos realmente la educación como algo más que la adquisición de unos cuantos conocimientos frecuentemente poco útiles para la vida cotidiana, como un proceso de capacitación permanente e integral de la persona, necesariamente debe lograr el  reconocimiento social. Porque, si bien seguirá sin producir dinero, producirá personas íntegras y bien formadas para desenvolverse ellas mismas y obtener recursos para la sociedad.
Y como ni siquiera esta bella idea manifiesta toda la la verdad, tendremos que contar con sus limitaciones y seguir abiertos con paciencia a toda reflexión, venga de donde venga.
Así pues, quiero aportar mi reflexión para ayudar a comprender la educación reduciendo su complejidad a tres campos que formarían un modelo válido, entre otros: el campo de la libertad, de las decisiones, de la  moral, que desarrollaré como el razonamiento moral, como la educación de valores. El campo del servicio útil al individuo y a la sociedad, que desarrollaré como la orientación. Y el campo del trabajo intelectual, en el que consideraré los mínimos para que este trabajo pueda ser gratificante y eficaz.
Muchos aspectos importantes quedan fuera, pero mi intención es que sean objeto de futuras reflexiones hasta poder completar un paradigma completo de la educación.
Estas reflexiones se ofrecen en el marco de los "desideratum", de aquello que echando la vista a lo lejos, a la altura, se aspira a lograr, pero no dejan de mirar  a la realidad actual desde la que partimos y desde la que podemos progresar, son ideas para sugerir una reflexión y un trabajo personal posterior.
Es, pues, un libro para ser trabajado por el departamento de orientación, por el equipo directivo, por el claustro de profesores, por los padres. Muchas ideas importantes perderán su valor si no son repensadas desde la situación de cada uno y aplicadas según las circunstancias.
Estoy seguro de la capacidad de todos los lectores para pensar por sí mismos con el pretexto de la lectura de las presentes ideas.
Agradezco a mis buenos colegas y amigos durante tantos años los muchos momentos de diálogo pedagógico que hemos mantenido, en los que he encontrado ideas nuevas y que me han servido de autocorrección. Estas líneas, escritas ya hace años y retocadas ahora, sólo pretenden universalizar tal diálogo.
Zaragoza, octubre de 1999.

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