¡MARÍA CRISTINA ME QUIERE GOBERNAR!

Escribí unas líneas antes de las elecciones de mayo y ahora, pasadas y visto el panorama, invito a la siguiente lectura.
Supongo que recordarán la vieja coplilla. Ahora le pueden poner aires de jorope, música tradicional venezolana, o de sirtaki heleno, o acompañarla con sones de balalaika. Pero es igual, ¡“María Cristina” me quiere gobernar! Eso es normal, porque el ideal de los partidos políticos es gobernar. Otra cosa es el modo como quieran hacerlo, si imponiendo sus intereses o atendiendo justamente a las necesidades de todos los ciudadanos, de modo que se busque que crezcan todos y no dañar a unos para beneficio de otros. Algunos partidos, cuando ganan, piden que gobierne la lista más votada, cosa que no ocurre si pierden y a estos responden los nuevos partidos engullidos por Podemos, no el resto aunque sean nuevos, que la ciudadanía quiere otra cosa, que quieren pactos. Pero no me lo trago. Eso es una mera treta política. Quien votó a un partido no quiere que gobierne otro. Y punto.
Luego, después de las elecciones, se considera práctico que nos juntemos varios y así “podemos gobernar”, (¡Ay, Mª Cristina!,¡qué ansias de poder!), ostentamos poder e impedimos gobernar a los otros. Eso son pactos. Pero cuidado con los pactos, que a veces están envenenados. Se dice que un miembro del PSOE aconsejó al actual líder, con ocasión de las elecciones pasadas, que pactar con el PP era hundirse pero que pactar con Podemos sería hundir España. ¿Qué han decidido? El único objetivo es gobernar del modo que sea y con quien sea con tal de que no pueda gobernar el otro. No es gobernar para todos, es gobernar para sí mismo, es la forma rápida de acaparar el poder, con las tensiones y desencuentros que conlleva. Y así nos va.
En los últimos meses, ni siquiera la ciudadanía ni los partidos son quienes toman las decisiones sino “la gente”, según el líder de Podemos. Y ¿quién es la gente? Debe ser su gente, la de su partido. Ya se nos ha olvidado aquello de que se debe gobernar para todos porque para ello es necesario contar con todos. Y parece, a raíz de algunas de sus actuaciones, que los dirigentes de estos partidos de nuevo cuño, cuyas siglas al final dependen de Podemos, ni siquiera cuentan con sus votantes sino sólo con ellos mismos. A eso se le llama dictadura. Son lobos que se presentan con piel de oveja. Quieren el poder. Y luego ya veremos. ¡Qué peligro! 
Entre muchas cosas que han hecho bien y que no tienen la culpa de todo, que muchos ciudadanos estamos airados con las incompetencias y los desmanes de los partidos y administraciones que nos han gobernado hasta ahora, sí. Pero caer en manos de dictadores, aunque puedan producir inicialmente el espejismo de que son ellos quienes van a solucionar todos los problemas, es desolador. No los solucionan, dicen que los van a solucionar y, mientras tanto, van haciendo cosas, algunas pocas bien y necesarias, pero quizás más parches que soluciones justas de verdad, y otras por lo general fútiles, como echar “balones fuera” para justificarse ante “su gente”, que les aplauda y les siga votando. Eso es lo que se percibe por los gestos que hacen. Pero si tuviesen todo el poder no sabemos qué harían, porque no lo han dicho. Por lo que están haciendo ya, parece que dicen una cosa y saben que van a hacer otra totalmente distinta. Sabemos que alguna cosa que se dice en campaña electoral luego es difícil de cumplir. Pero no es que fallen en su programa, no es que no puedan cumplir su programa por las circunstancias, como puede ocurrir en ocasiones, es que ofrecen una cosa y parece que van a por otra que nos ocultan. Confiar en ellos no parece razonable.
Y esta situación y algunas decisiones tienden a provocar enfrentamientos e irritación, cosa que, de una u otra forma, ya se empieza a ver en algunas localidades.
Seguramente ustedes también lo verían, yo lo vi en directo en la TV, cuando el líder de Podemos en Aragón presentó en su sede ante sus adeptos los resultados electorales del pasado mayo, su 20%, con satisfacción pero con sencillez, respeto y educación, cuando dijo que el PP había tenido más, un abucheo salió de los presentes. No es ese el estilo que queremos. A ningún partido he oído abuchear a otro por sus resultados, excepto en esta ocasión. ¿A quién abucheaban, al partido o a los ciudadanos que lo votaron? Ese es el espíritu de enfrentamiento y de intolerancia que nos traen. ¡Cuidado! ¡No les sigamos la corriente, que puede ser nefasto! No se puede gobernar desde el resentimiento.
Buscando soluciones, por ejemplo, ahora que se acercan algunas elecciones: para mí no responde al sentido común que gobierne una persona cuyo partido no ha llegado al 5% y no pueda hacerlo otro cuyo partido haya tenido, por ejemplo, el 30%, independientemente de cuáles sean sus siglas.
Podría ser una solución el recurso a una segunda vuelta, con las condiciones que se decidan, que podría aclarar las voluntades electorales, no pactantes, de todos.
Otra solución sería no validar las elecciones, votaciones, referéndums, etc., con más de un cierto porcentaje de abstenciones.
Una más, que las elecciones sean sobre listas abiertas, para poder votar a personas conocidas y eficaces, de cualquier partido, que en todos hay gente competente, y no a las impuestas por turno y no más “cuotas”.
Seguro que habrá más. Que la cosa no es perfecta, claro. Todo tiene sus pros y sus contras.
Buscar soluciones para sostener el país, no enfrentamientos, que parece haber un repunte de agresividad, que no es sólo darse de tortas, una carencia de entendimiento en la sociedad. Entre otras muchas posibilidades, buscar realmente la justicia social, potenciar las iniciativas que pueden generar trabajo más que acudir a beneficencias, por otra parte necesarias in extremis, y no poner parches.

Juan Luis Ríos Mitchell
Zaragoza, 8 de septiembre de 2015
Publicado en Heraldo de Aragón con el título “La vieja coplilla”

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